¿ES LA AGRICULTURA CAPAZ DE SECUESTRAR CO2 DE LA ATMÓSFERA?

Seguro que habéis observado en el supermercado que algunos productos agroalimentarios indican en la etiqueta la cantidad de CO2 que se ha desprendido en su procesado. Se trata de una diferenciación que supera al concepto de producción ecológica que se llama “Huella de carbono” y que ofrece una visión integral del alimento y del coste de recursos naturales que el producto supone del campo al consumidor.

Esta tendencia surge de los compromisos de reducción de CO2  que la UE establece en sus estrategias orientadas hacia el crecimiento en materia de clima. Esto quiere decir que calcular las emisiones que resulten del sector productor podría ser regulado por la UE y ser por lo tanto obligatorio para exportar, quién sabe si para vender dentro de nuestro mercado y ni oír queremos, que el agricultor vaya a tener que pagar una tasa por cada tonelada de CO2 que emita resultado de las labores, aplicando la famosa frase “El que contamina paga”. Para vuestra información, en Francia ya existe la Ley Grenelle que obliga a informar del impacto ambiental en el etiquetado de cualquier producto agroalimentario…

¿Qué podemos decir los agricultores al respecto? Teniendo en cuenta que las plantas realizan la fotosíntesis captando CO2 para conformar las estructuras vegetales, ¡la agricultura absorbe CO2 que puede compensar las emisiones!

Después de esto, dejaros los resultados de un proyecto de ASAJA Córdoba junto con el CSIC-IAS y la UCO para el cálculo de la absorción de CO2 en los cítricos que puede extrapolarse a otros cultivos leñosos.

“El CO2 secuestrado en un año por lo cítricos de Andalucía asciende a 792.416 toneladas que equivale a 302 millones de litros de gasoil consumidos por unos 400.000 turismos”

Voilà!

Meli López, técnico de ASAJA Córdoba

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