Las reglas de juego en el mundo ganadero han cambiado.

Me siento en frente del ordenador, un día más, porque desde hace unos años las reglas de juego en el mundo ganadero han cambiado. Ya no somos ganaderos ahora somos un montón de oficios dentro de un mismo ser, pero quizás el oficio que pronto más nos representará será el de oficinista, puesto  que cada día son más los trámites y registros que tenemos que llevar a cabo para poder continuar con nuestra tarea de ganaderos.

Cuando empezó todo éramos recolectores y cazadores y, más tarde nos convertimos en agricultores y ganaderos. Con los años hemos ido incorporando otros oficios en nuestra rutina diaria del cuidado de los animales, ahora somos: veterinarios, mecánicos, directores de marketing, contables,  administradores, secretarios, queseros, tenderos… Por no hablar de las tareas que incorporamos las mujeres que además somos cocineras, canguros, taxistas, lavanderas…

Sí hemos evolucionado muchos la mecanización y la tecnología nos dicen que nos han facilitado el trabajo, ¿queréis decir? ¿Os lo creéis? ¡Yo por descontado que no! La globalización nos ha hecho entrar en un mundo dominado por el (des)control de todo, dónde el valor está en un trozo de papel, dentro de los ordenadores y en la red. Las inspecciones consisten en que el ganadero pague todos los impuestos y  tenga todos los registros  de la explotación al día, en el caso de vacuno de leche, hay que tener al día alrededor de 15 libros de registros, ¿Os imagináis el tiempo que esto requiere? ¿Sabéis el dinero que suponen todas estas horas? Horas que dejaran de ser invertidas en el ganado que es quién debería de ser nuestra fuente de ingresos y no nuestra fuente de gastos, que en muchos casos se está convirtiendo en un pozo sin fondo. Nosotros queremos ser ganaderos, porque no hay horas al día para hacer bien nuestro trabajo y todos los demás oficios que en muchos casos requieren de carreras universitarias de 4 o 5 años.

Por último y no es para menos los ganaderos y agricultores nos hemos tenido que poner en política para que los gobernadores, en muchísimos casos nacidos, criados y madurados en medio del asfalto, tengan la visión profesional del sector al que pretenden imponer sus leyes, ¡basta ya, de legisladores urbanitas! ¡Basta ya, de exprimir la existencia de los ganaderos y agricultores españoles! ¿Alguien se ha preguntado alguna vez que pasará si algún día se tienen que cerrar las fronteras españolas? ¿Alguien se ha preguntado cómo van a comer si algún día no podemos importar, por guerras, por boicots,…? No, no se lo deben haber preguntado y también deben haber olvidado unos de los fundamentos de la PAC, en el 1962, que decía que había de garantizar la producción de alimentos en Europa.

Señores/as como no cambien las cosas la leche será hindú, la carne de vacuno americana, la de cerdo china, los pollos argentinos y los cereales africanos y vendrán con un sobre y un papel que nos dirá lo que queremos leer: producto extra. ¿Dónde estarán la calidad, la ecología, la trazabilidad, los controles, los productos y prácticas prohibidas sin más,… que aquí nos ha hundido? No, estarán por ningún lado, cómo ahora, nosotros no podemos competir con estos países dónde la mano de obra es baratísima, los controles y seguridad alimentaria europeos nulos,…

Solo deseo que alguien empiece a valorar el producto nacional y tenga la fuerza suficiente cómo el que empezó la de valorar mejor el producto importado de poca calidad y sin las mismas garantías sanitarias ni  de producción.

Cristina Clavel

Ganadera de Cataluña

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