Un día cualquiera

Dos amigos de la universidad se citan en un bar de la capital a tomar unas cervezas para ponerse al día de cómo les está yendo la vida tras finalizar los estudios. Pepe y Ángel.

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Ángel: Bueno Pepe y tu ¿a qué te dedicas?

Pepe: Yo soy agricultor

Ángel: ¿Cómo?

Pepe: Más concretamente Soy Joven Agricultor.

Ángel: y eso a que se debe, ¿no encontrabas trabajo?

Pepe: ni lo busque, cuando termine mis estudios contigo, decidí volver a mis orígenes. Tengo la suerte de que mi padre poseyera una finca en Osuna, y cuando terminé, la vena emprendedora empezó a crecer en mi interior. Sabía que no aguantaría estar sentado en una oficina todo el día.

Ángel: pero… ¿ese es el típico trabajo para ganar algo de dinero, mientras no hay otra cosa? ¿Pero para vivir de ello?

Pepe: y no solo vivir, sino alimentar al mundo también.

Ángel: ¿Estas de broma?

Pepe: Para nada, la agricultura es un trabajo tan necesario como el que ejerce un médico, un abogado o cualquier otro que necesite una especialización, tú necesitas de un agricultor al menos 3 veces al día. Es más, desde que empecé en esta nueva etapa de la vida, no conozco gente más sabia que el Agricultor.

Ángel: ¿Sabio y Agricultor en la misma frase? Espero no ofenderte pero mi concepción de agricultor es aquel que no quiso estudiar cuando era joven. Yo tenía entendido que el nivel de cualificación exigente era nulo, además de que madrugáis antes de que salga el sol, que no tenéis vacaciones, pasando frio y calor durante el año…

Pepe: no me ofendo, es la típica definición del que no entiende que hace un agricultor, cuál es su importancia en la vida, y que pasaría si se desapareciera.

Ángel: vaya… sí que estoy perdido entonces.

Pepe: cada día estamos mejor cualificados, las exigencias sanitarias y medioambientales nos exigen estar mejor preparados que el resto.  De nosotros depende la sociedad para seguir alimentándose. Nos levantamos temprano como en cualquier puesto de trabajo, y del frio y el calor ya se encarga el aire acondicionado del tractor.

Ángel: ¿y las vacaciones?

Pepe: En eso aún seguimos trabajando. Nuestro trabajo quizás sea más exigente en ese aspecto. Pero para eso estamos los jóvenes, para organizarnos, unirnos y ayudarnos. Quizás no consigamos tener 30 días seguidos, pero disfrutamos de nuestro trabajo los 365 días del año.

Ángel: Pero ese trabajo tan repetitivo, puede ser aburrido y monótono

Pepe: Para nada, ningún año llueve igual, no hace la misma temperatura… jajaja. En mi caso por ejemplo me gusta investigar, probar nuevos cultivos, técnicas de siembra… e incluso tengo la posibilidad de hacer escapadas a congresos  con gente de toda Europa que como yo se dedica a este sector. Lo más importante es nunca dejar de moverse.

Ángel: Vaya la verdad que viéndote, pareces encantado con lo que haces.

Pepe: Por supuesto, puedo decir que es la mejor decisión que he tomado en mi vida.

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Luis Manuel Romero Freire

Joven Agricultor

Osuna (Sevilla)

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