ASAJA Soria denuncia la preocupante situación derivada de la superpoblación de la fauna silvestre

La OPA considera que la carga cinegética que soporta el campo es insostenible y pone el foco en que el seguro ha retirado la cobertura por daños de estos animales


Según datos de la Dirección General de Tráfico, este 2023 va a cerrarse con cerca de 1500 siniestros, accidentes o percances en las carreteras de la provincia que han sido provocados por animales silvestres. Aunque en 2022 la cifra fue todavía incluso superior, no deja de ser muy preocupante y altísima. 

 Los accidentes son un lamentable termómetro que mide también la carga cinegética que soporta el campo. Sigue habiendo una superpoblación insostenible e insoportable para los profesionales de la agroganadería. Agroseguro, ENESA, ha retirado en todos los seguros agrarios de primavera la cobertura de los daños que provocan esos animales. Cazadores y administración deben ser conscientes de esta nueva situación. Además, la reclamación de daños se está complicando jurídicamente y hay que conocer muy bien los pasos que dar. 

 La proliferación de fauna silvestre en zonas de cultivo no es culpa de los agricultores, sino que son precisamente los productores los que soportan las pérdidas en sus cosechas. Por ello, ASAJA Soria hace un llamamiento a la responsabilidad de las autoridades competentes que diseñan las políticas de conservación, para que adopten cuantas medidas hagan falta para un adecuado control de las especies cinegéticas, en aras de prevenir accidentes, incluso muertes, en las carreteras y los cuantiosos daños a los cultivos. No pueden pasar por alto las consecuencias que esas políticas tienen sobre las producciones agroganaderas, la economía de la provincia y la salud y seguridad de toda la sociedad. 

 La realidad es que esta provincia es la que registra el mayor número de siniestros provocados por fauna salvaje de toda España. ASAJA lamenta el complaciente estado de narcolepsia que parece estar pasando la sociedad soriana porque hace unos años con la mitad de accidentes se quemaban las calles. Los accidentes, como los daños, no eran un problema hasta el cambio de este nuevo siglo, que llegó ‘ecologizador’, y con eso que se comenzó a llamar desarrollo rural, con la Agenda 2000, para encauzar parte del presupuesto agrícola y dedicarlo a otros recursos rurales. No es de extrañar que el sector se sienta como el dicho: “además de burro, apaleado”. 
 

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