El futuro de la ganadería se decide ahora

Artículo de opinión por Julián Huertas Juárez, presidente de la Sectorial Ganadera de Asaja Alicante. 
Si la situación de la ganadería de la provincia de Alicante ya era crítica hace años, por no decir décadas, el escenario creado por el COVID-19 ha agravado seriamente nuestros problemas. Así las cosas, si muchas explotaciones ya han dejado de funcionar, ahora, los costes de producción sobrevenidos y la tendencia de bajos precios nos acercan a un futuro aún más amenazador. Hasta tal punto es así que o se adoptan medidas eficientes y pronto, o más granjas se verán obligadas a echar el cierre.
En el subsector del cabrito y cordero para carne, los animales se acumulan en las explotaciones porque tras dar la señal de alarma, se bloqueó su salida al mercado. El cierre del Canal HORECA, es decir, los hoteles, restaurantes y cafeterías, sumado a la suspensión de eventos como bodas, comuniones y otras celebraciones en las que nuestra carne es el plato principal, ha provocado que nuestra producción no pueda venderse. Hemos podido destinar muchas hembras a la leche, pero qué hacemos con nuestros cabritos. Pese a quedarnos sin ventas, los animales necesitan comer todos los días, tener cuidados veterinarios,… los gastos se nos acumulan sin obtener a cambio rendimiento alguno, por ello nos sumergimos en la ruina más absoluta sin recibir ninguna respuesta real, ni apoyo suficiente por parte del Gobierno o el Ministerio de Agricultura.

El sector lácteo tampoco se escapa del sufrimiento económico, pero su situación se comprende aún menos si cabe. A determinadas granjas se les ha pedido que disminuyan su producción. En casa se consume queso, leche para los cafés y para atender las altas necesidades de calcio de pequeños y mayores. Bloquear la salida de la leche es algo que no podemos comprender, más allá de que sea por el interés de la mano negra y el poder de dominio que impera en el mercado impuesto por la industria láctea. Si reducimos la leche que generan nuestros animales, los ingresos que percibimos también disminuyen. Es la consecuencia directa. Además, no es algo que pueda realizarse de la noche a la mañana. Como sucede con cualquier mamífero, la producción de la madre se va equilibrando con la demanda que le realiza el hijo. Si se corta de golpe, hay riesgo de mastitis y después hay que tratar con antibióticos, pero entonces se incrementan los gastos por requisitos veterinarios y plazos de espera.

Insisto en que los ganaderos creemos que nuestros compradores de leche se pusieron de acuerdo. ¿Cómo se explica si no también que hace meses estuvieran gran parte de los contratos lácteos cerrados y que los hayan roto sin mayor miramiento? Las condiciones estaban pactadas entre las dos partes, compradores y vendedores, para este año 2020 y el venidero de 2021. Sin embargo, los han sustituido por otros con precios a la baja. Un abuso más de la industria láctea que tiene inmunidad para pasar por encima de los ganaderos sin respetar lo más mínimo ni la ley de la cadena alimentaria, ni el beneficio que generamos a la sociedad abasteciéndola de productos básicos. Demuestran no sentir la mínima empatía por el esfuerzo que cada día realizamos y que se traduce, por ejemplo, en que no pueda haber ni festivos, ni horarios, ni teletrabajo.

Por si fuera poco, somos una actividad esencial y como tal, debemos seguir trabajando y no podemos acogernos a ningún ERTE, pese a la drástica reducción de la actividad. Siendo la situación sumamente caótica, han aprobado alguna ayuda, pero que más bien parece una burla, como dice mi buen amigo ganadero Juan Luis Gimeno. Necesitamos que nos informen sobre dónde se piden esas ayudas, qué documentación hay que presentar,…. En resumidas cuentas, necesitamos que verdaderamente lleguen al productor y sean suficientes.

Si alimentación y servicios sociales, van de la mano, también podemos dar grandes pasos juntos. Hemos propuesto que en todos los centros que cuentan con fondos públicos (residencias de ancianos, escuelas,…) se consuman productos de nuestra tierra. Esta medida ayudaría a los productores cercanos y garantizaría que nuestros niños y mayores tuvieran alimentos sanos. Hay algo más que todos podemos hacer: comprar productos cercanos. Es así de sencillo y fácil y, en juego, hay mucho. Tener las explotaciones en nuestro territorio, garantiza tener carne, leche, huevos,… frescos, sanos y de calidad, que no han sido tratados con proteínas, ni engordados con químicos. Aquí, en la provincia de Alicante, producimos salud. Desde Bielorrusia, Uruguay, Argentina,… nos entra de todo. Nuestras especies están sanas y cuidadas y genéticamente son excepcionales. El caprino de la provincia de Alicante es un sector líder en la Comunidad Valenciana y puntero en el resto de España. Nuestras granjas de ovino, vacuno, cunícola,… no pueden desaparecer. Cambiemos las cosas, apoyar la producción ganadera hoy es garantizar el abastecimiento de España el día de mañana.

Fuente: Asaja Alicante

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