Papa, aguacate y plátano, los cultivos más castigados por el viento y la calima

ASAGA Canarias solicita la declaración de zona catastrófica en los municipios más castigados. En Tenerife se ha perdido la totalidad de la cosecha de papa extratemprana de las medianías del norte, el 80% del aguacate y el 60% de la cosecha de plátano en el sur. En La Palma, hay explotaciones declaradas en siniestro total.

Los cultivos de papa, plátano y aguacate han sido los que más han sufrido los efectos de los fuertes vientos y la intensa calima registrada, el pasado fin de semana, según los primeros sondeos realizados por el Departamento Técnico de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (ASAGA Canarias ASAJA). Agricultores, cooperativas y técnicos consultados califican la situación de “catastrófica” aunque estiman que las consecuencias pueden empeorar a medida que pasen los días y comiencen a surgir daños que aún no son visibles.

Tenerife y La Palma son las islas más afectadas con cuantiosas pérdidas no solo en planta  sino también en infraestructuras (invernaderos, cubiertas, muros, cortavientos, almacenes, instalaciones ganaderas…). De momento no hay cifras concretas debido a que las explotaciones tienen que esperar los peritajes de Agroseguro para conocer el alcance del temporal.

 Ante las innumerables incidencias en el sector agrario, ASAGA Canarias solicita la declaración de zona catastrófica en aquellos municipios más castigados y demanda a las administraciones competentes en la materia el establecimiento de un paquete de ayudas de carácter extraordinario para contribuir a paliar los daños.

En Tenerife, la peor parte se la ha llevado la cosecha de papa extratemprana cultivada en la zona de las medianías del norte de la isla. Se ha perdido la totalidad de la producción así como el 80% del aguacate sin recolectar en el Valle de La Orotava. En el sur, las explotaciones de plátano que ya estaban afectadas por el temporal de principios de este mes, registran hasta un 50% de plantas caídas y rozaduras en el fruto.

La franja que comprende los municipios desde Adeje hasta Santiago del Teide es la que más incidencias presenta. Algunos invernaderos están completamente destruidos y se estiman pérdidas del 60% en platanera. Muchas explotaciones tendrán que replantar cientos de miles de plantas pero debido a la imposibilidad de suministrar tal volumen in vitro, muchos productores tardarán tiempo en poder reactivar su actividad. Se prevé que la poca fruta que se pueda cosechar presentará maduraciones irregulares o pérdida de calidad por roces y roturas. Los daños se notarán a lo largo de todo este año agrícola así como en las próximas campañas.

En el caso de la flor cortada, los efectos visibles del temporal se han detectado en las estructuras de los invernaderos de plástico, muchos de ellos con roturas importantes, sobre todo en zonas de Valle Guerra, Tejina y Chío. Debido a la pérdida de protección y a la incidencia directa del viento y la calima, muchos cultivos pueden presentar síntomas adversos según vayan transcurriendo las semanas.

En La Palma, la zona más afectada ha sido la vertiente oeste y sur, sobre todo el valle de Tijarafe, Los Llanos, El Remo y Tazacorte. Las zonas norte y este, donde más afectó el temporal de principios de mes, no han sido tan castigadas esta vez. A falta de una valoración más detallada, y como estimación inicial, los daños apuntan a entre un 40% y 45% de pérdida de cultivo, sobre todo en platanera al aire libre con una elevada deflecación, defoliación, roturas y caída de plantas. Asimismo se han producido daños en infraestructuras agrícolas como muros e invernaderos. En el cultivo de aguacate, que se encuentra en plena cosecha y floración, se ha perdido el 50% de la fruta sin recolectar. Los daños en floración también afectarán a la próxima cosecha.                    

Cooperativas locales de La Palma califican este episodio de “auténtico desastre” y están recibiendo un aluvión de partes de seguros agrarios, algunos por siniestro total, como en la costa de Tijarafe, con roturas completas de invernaderos y cultivos. 

En La Gomera, las zonas más afectadas han sido Valle Gran Rey, La Dama, Agulo y en menor medida, Hermigua. En platanera se barajan porcentajes de pérdidas que oscilan entre el 20% y 30% que se suman a las ya dañadas a principios de mes. La totalidad de las explotaciones de estas zonas apuntan a un 50% en daños.

En El Hierro, Gran Canaria y Fuerteventura no se han producido efectos de consideración importante salvo algunas quemaduras por calor y deposición de polvo en las plantaciones. En Lanzarote, debido a que la mayor superficie de cultivo está destinada a la viña, que se encuentra en parada vegetativa o en primeras brotaciones durante el periodo invernal, no se ha visto afectada gravemente. Como nota significativa, los cultivos de esta isla presentan una gran cantidad de polvo y salitre que si no llueve en los próximos días corren peligro de perderse.

Vientos fuertes y calima

Según los datos registrados por las estaciones de la AEMET en Canarias, los vientos superaron rachas de 80 kilómetros por hora el día 22 de febrero en las zonas norte, sur y oeste de Gran Canaria, Tenerife y La Palma mientras que el día 23 se registraron por encima de los 100 kilómetros por hora en Gran Canaria, Tenerife, La Gomera y La Palma. En concreto en San Juan de La Rambla se sobrepasaron los 150 kilómetros por hora. El día 24 se alcanzaron los 30º de temperatura en las vertientes oeste y sur de Gran Canaria, Tenerife, La Gomera y La Palma.

Es la segunda vez que se registra un episodio de vientos fuertes y altas temperaturas de estas características en el mes de febrero (el primero ocurrió a principios de este mismo mes) aunque en esta ocasión la diferencia fue la presencia de calima o polvo en suspensión con valores superiores a 1.000 microgramos por metro cúbico, 20 veces superior al nivel máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desaconseja la exposición al aire libre con concentraciones superiores a 50 microgramos. Esta combinación de fenómenos meteorológicos adversos ha incrementado los daños en aquellos cultivos que habían sido ya castigados y ha ocasionado efectos negativos en otras zonas provocando la ruina de aquellas producciones próximas a la recolección.

           
Fuente Asaja Tenerife

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