UAGN consigue recuperar las actividades de caza previas a la crisis del COVID-­19

Ante el insistente esfuerzo de UAGN para que la Administración actúe de forma decidida y eficiente ante el control de fauna cinegética, la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra ha autorizado a cazadores con licencia de caza en vigor y permiso del responsable de gestión del coto, al control de conejo y jabalí en el ámbito del coto correspondiente, según la Resolución 68/2020, de 5 de mayo de 2020. Entre los cazadores autorizados podrán incluirse a agricultores y ganaderos, arrendatarios o empleados de explotaciones agropecuarias incluidas en el coto que cumplan las condiciones anteriores.

“Desde UAGN queremos reconocer la receptividad de la nueva dirección General de Medio Ambiente en este periodo, y consideramos que esta resolución es un logro para la organización y estamos satisfechos de que desde la Administración se haya tenido en cuenta nuestra reivindicación para poder volver a cazar, pero debemos recordar la grave situación que atravesábamos antes de la crisis sanitaria. El problema con la fauna cinegética todavía sigue existiendo, y consideramos que las medidas son insuficientes, pero, durante el COVID-19, los daños se estaban disparando y esta resolución supone un alivio para dar continuidad a una actividad declarada como esencial”, manifiesta David Navarro, vocal de la sección de jóvenes de la Junta Permanente de UAGN y agricultor de Tudela afectado por la fauna cinegética. “El permiso a la policía Foral para que actuara como cazadora, o la autorización para que el agricultor con licencia de caza pudiera ejercer el control cinegético en sus parcelas era insuficiente porque muchos agricultores no disponen de licencia”, aclara David Navarro.

El cazador autorizado deberá portar un certificado emitido por el responsable de gestión del coto

Los cazadores deberán residir en el acotado o en los municipios limítrofes. En su desplazamiento y durante el desarrollo de la actividad, el cazador autorizado deberá portar un certificado emitido por el responsable de gestión del coto. El certificado consistirá una copia de la notificación presentada por el responsable de gestión del coto ante la Sección de Caza.

Todos los controles de especies cinegéticas se realizarán cumpliendo con las normas de higiene y salubridad impuestas por las autoridades sanitarias. Las personas autorizadas para el control portarán en todo momento la licencia de caza, la documentación del arma y el resto de documentación cinegética reglamentaria. Para que esta Resolución sea efectiva, la ejecución de la misma deberá estar coordinada por un Guarda de Caza de Navarra del Acotado con su documentación acreditativa.

Para el conejo, en cotos que no dispongan de un programa de prevención de daños aprobado, se autoriza el control mediante hurón y redes o mediante escopetas con o sin ayuda de hurones en esperas en madrigueras. Los participantes en estas modalidades ejercerán la actividad con una distancia de al menos 2 m. entre sí. Los conejos capturados serán sacrificados “in situ”.

Para el jabalí se autoriza el control mediante esperas crepusculares y nocturnas con rifle o escopeta, mediante el empleo del foco únicamente en el momento del disparo y donde se permite el uso de atrayentes olorosos impregnados en una superficie nunca superior a 10 cm. por 10 cm. Por motivos de seguridad, los puestos deberán estar elevados sobre el suelo, de forma que la trayectoria del proyectil finalice en el propio terreno. En este caso, la persona que ejecute el control avisará con 24 h. de antelación al desarrollo de la actividad al Guarderío de la Demarcación.

Una situación que UAGN lleva denunciando constantemente

El incremento de la fauna cinegética y los daños que provoca en los cultivos e infraestructuras no es algo nuevo. Tal y como denunciaba UAGN hace apenas 6 meses, la presencia descontrolada de conejos y jabalíes, principalmente, en muchas zonas agrícolas de Navarra, está llevando a pérdidas a las explotaciones. Las medidas que ha establecido la Administración hasta la fecha no han resuelto este grave problema.

Los datos son elocuentes, en el informe que publicaba UAGN en diciembre de 2019, se cuantificaban casi 1.000 hectáreas peritadas por daño cinegético con una pérdida económica valorada en más de 1.200.000 euros anuales. Sin embargo, según explica David Navarro “se trata de un importe que se queda corto para calcular el daño global al sector, ya que se debe añadir el 20% de la franquicia que debe asumir el agricultor; los daños producidos en parcelas no aseguradas o que se declaran por no llegar al mínimo estimado a la franquicia del 20% o aquellos que el seguro ya no les da cobertura por tener siniestros durante 4 años. Por lo tanto, esa cifra se queda muy corta para, el daño a la agricultura es insoportable en un sector acuciado por numerosos y diversos problemas”.

Los daños a la agricultura aparecen cuanto el Índice Kilométrico de Abundancia (IKA) es superior a 4. (IKA: Es dato que se obtiene a través de un muestreo que refleja la abundancia de una especie).

El problema se incrementa en la zona de la Ribera de Navarra, margen derecha del Ebro, donde llevamos por encima de esa cifra desde el año 2004, incluso ha habido años en los que se ha superado el 20. “La evolución de la presencia del conejo en Navarra es alarmante, hemos pasado de capturas de menos de 25.000 ejemplares en 1995, a 165.000, en 2018, un 80% más. Por otro lado, el jabalí además de provocar daños en nuestras fincas y ganaderías supone un peligro para la salud y seguridad de las personas. En 2015, hubo 188 accidentes causados por jabalí y en 2018 se alcanzan los 479 accidentes. Supone un incremento de la siniestralidad del 150% en sólo 4 años” manifiesta David Navarro.

 

Fuente: UAGN-Asaja Navarra

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