Últimas tractoradas en Galicia

Últimas tractoradas en Galicia

Antes de nada he de confesar lo mucho que me gusta andar en tractor, y como yo, me imagino que a la inmensa mayoría de los miles de tractoristas que pilotaron su máquina preferida con destino a las urbes gallegas y con la finalidad de reivindicar un precio más alto para la leche, e incluso, “fijar” un precio en origen para este bien; sería un poco inhabitual que me gustase tanto conducir tractor y no tuviese algún vínculo con lo rural, por lo tanto, para apuntalar la necesaria coherencia, he de decir que soy “labriego” de hacer, y de pensamiento, amando en profundidad lo que hago y sintiéndome muy orgulloso de ello. Digo lo de labriego,  no digo ganadero, y, aunque éste último está más de moda, etimológicamente este término se muestra incompleto para definir lo que la mayoría de los trabajamos el campo hacemos en muchos lugares del planeta, que es cultivar tierra para producir alimentos para el ganado, y, en mi caso, produzco, además de carne de Ternera Gallega Suprema, manzana ecológica para sidra.

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Y vuelvo a insistir en lo de labriego (agricultor-ganadero), como algo en lo que deberíamos pensar para perseguir la eficiencia, y  me explicaré concentrando todo mi fuerza pedagógica en un solo dato: en estudios realizados por gente que sabe lo que hace del Laboratorio do Territorio de la Universidad de Santiago de Compostela se fijaron en que en Galicia se importa (principalmente de Brasil) el maíz equivalente a  41.000 Ha de producción de maíz, en cambio, de las 780.000 Ha abandonadas, 46.000 Ha, tienen aptitud para la producción de maíz de primera calidad… Y ahora viene la crítica (pero antes aviso, yo fui a la tractorada, y, aunque no produzco leche, creo el subsector como sumamente importante para el desarrollo rural de Galicia y también creo con humildad conocer profundamente sus problemas),  en la que me incluyo advirtiendo de que el que no se quiera sentir criticado que no siga leyendo: escuché gritar: “políticos fuera”  (y otros insultos),  “sindicatos no me representan”,   “fijar el precio de la leche”…  sinceramente ¿alguien cree que esto último se va a dar?. Pero no escuché a nadie pedir una nueva política de gestión de tierras, por ejemplo. Claro que los políticos y los sindicatos necesitan replantearse su existencia como un cambio de paradigma, pero no nos olvidemos, que los de Marte, no eligen a nuestros sindicalistas ni políticos, ni siquiera los de Francia o Portugal… A, y tampoco nos olvidemos de pensar que si, efectivamente, “la unión hace la fuerza”, pero, ¿la fuerza a donde va?. Aunque no quedamos muchos que apostemos en serio por lo rural, tenemos mucha fuerza en nuestras manos, diría más, energía, empleémosla bien.

Con un fuerte abrazo

Marcos Vázquez Marey

Octubre 2015

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